Sayed Abdul Husain Sharaf al-din

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Sayed Abdul Husain Sharaf al-din

 

8 Marzo – Fallecimiento del Ayatula Abdul Husain Sharaf Al-din, el autor del libre de al-Murayeaat –diálogo abierto entre 2 sabios Shía y suní- (1377 hégira)

 

Sayed Abdul Husain Sharaf al-din fue un clérigo, jurisprudente, ideólogo y autor shií, nacidos en el año 1290 hégira en Kademein-Irak, y enterrado en Nayaf-Irak cerca del santuario del imam Ali –La paz sea con él-. Empezó a estudiar en la Hawza (seminario religioso) de Nayaf y en el año 1322 emigró al Líbano.

 

El ayatolá dedicó su vida para difundir la proximidad de las escuelas islámicas y Escribió muchos libros en este tema. entre ellos:

allama abdul husain sharaf al-din

Al-Murayeaat

Al-nas wa al-ijtihad

 

Este primero contiene 112 cartas escritas por Sharaf al-din y sheij Salim Boshra, el director del seminario sunita más grande de Al-Az’har en Cairo. Estas cartas forman un dialogo abierto basado en el sagrado Corán y las narraciones mencionadas en los libros de Ahl al-sunna.

El respeto entre estos dos sabios con dos escuelas islámicas diferentes es el punto más destacado y sobresaliente de este libro.

 

Abdul Husain fue el primer sabio shií que fue Imam del rezo en la Mezquita de Meca durante su estancia en Meca.

él advirtió al mundo islámico sobre poblar Palestina de los judíos sionistas.

Uno de sus dichos:

 

La política hizo diferenciar entre Shia y Sunna, entonces la misma debe hacer reunir entre estos dos.

 

Su visita al rey de Arabia

Durante la visita del ayatolá Sharaf al-din a Meca, se fue para participar en la celebración al-Adha del rey Abdul-Aziz, el rey de Arabia en aquella época. Después de saludar al rey, el ayatolá le regaló un Corán en una cubierta de piel de cabra.

 

El rey wahabí lo tomó y dio un beso a la cubierta del Corán.

 

Sharaf al-din le preguntó: ¡¿por qué basaste a la piel de cabra?!

 

Abdul-Aziz contestó: mi intención fue respetar al Corán que está dentro de la cubierta.

 

Entonces Sharaf al-din dijo: ¡Ajsant! Nosotros los shias también cuando besamos el sepulcro del profeta o de un imam sabemos que el hierro o la madera no tienen poder de hacer nada, pero nuestra intención es respetar al profeta o los imames.

 

Entonces todos los invitados gritaron: ¡Allahu Akbar!

 

El rey se quedó callado y desde entonces dio permiso que la gente besa el sepulcro del profeta para tomar bendición. Pero el rey siguiente devolvió la prohibición de tocar la tumba del profeta.

 

(Teniendo en cuenta que los wahabíes consideran tocar las tumbas como Shirk –significa: adorar junto a Dios-)

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