Vida de la noble Fátima

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Vida de Fatima zahra

Vida de la noble Fátima

LA RECIEN NACIDA DE LA REVELACION

El día viernes,  20 de Yamadiuz Zani, cinco años después de que el Profeta fuera designado como tal, bajo el cielo del Hiyaz, en los declives de las rocosas montañas de La Meca, frente al panorama de la Ka’ba, en la Casa de la Revelación, en el sitio que el Profeta iluminaba cuando recitaba  versículos del Corán, en la casa que los ángeles conocían muy bien y frecuentaban, en la casa donde la voz celestial del Profeta, cuando oraba mañana y tarde, vinculaba su suelo al cielo, en la casa que fuera esperanza de los huérfanos, en el lugar al que se abocaban los desamparados, en el refugio de los desterrados, en la casa del Profeta y de Jadiyah, nació una bella niña… la hija de Muhammad.

La manifestación de la pureza, la humanidad hecha mujer, la igual de Alí (P), la Señora de las mujeres del universo, Fátima, llegó a este mundo. La casa del Enviado de Dios (BP) fue la institución de amor y cariño. En aquellos días, cuando el Profeta atravesaba las dificultades propias de su lucha por salvar a los hombres, como una brisa suave, acariciaba los agotados semblantes de sus padres y minimizaba el dolor de los días más penosos del Mensaje.

¡Qué hermoso que una niña fuera tan valorada! De la cual dijera el Enviado de Dios: “Es mi alma… Cuando anhelo oler el perfume del paraíso me acerco a Fátima”.

Esto no es nada extraño tratándose de Fátima, ya que ella conforma el grupo al cual Dios hace referencia y elogia en el Sagrado Corán, cuando dice:

INNAMA IURI:DUL LA:hU LI’UDhHIBA ‘ANKUMUR RIYSA AhLAL BAITI UA IUT:AHHIRAKUM TAT:hIRAN

«ALLAH SOLO QUIERE ALEJAR DE VOSOTROS LA IMPUREZA, ¡OH GENTE DE LA CASA (PROFETICA)!, Y PURIFICAROS DE SOBREMANERA »

(Sura Al- Ahzab, 33:33)

Fátima es la síntesis del Santo Profeta del Islam, su brillante vida es merecedora de toda alabanza celestial. Fue escogida por Dios entre todas las mujeres. Es quien con su firmeza afirmó el valor de la mujer. Sólo su existencia es el mejor testigo de que la mujer es capaz de volar a la cima espiritual que alcanzan los hombres.

JUNTO A SU PADRE

Fátima contaba con dos años de edad cuando, junto a su padre, sufrió el bloqueo económico de Quraish. Soportó las más difíciles condiciones de vida, pasó hambre durante tres años en el valle de Abu Talib, junto a todos los musulmanes. Al décimo año de la Bi’zah (proclamación de Muhammad como Profeta), poco después de abandonar el valle, perdió a su querida madre, a la que diez años de lucha y aflicción habían debilitado. Aunque para aquella pequeña niña aquel acontecimiento fue muy doloroso, la compañía de su padre hacía menos trágico su infortunio.

Cuando tenía ocho años, poco después de la emigración del Profeta a Medina,  partió hacia allí junto a Alí (P) y un grupo de mujeres. Una vez más se reunió con su padre. En los difíciles momentos vividos por el Profeta en Medina, Fátima siempre lo acompañaba. En la batalla de Uhud, cuando los musulmanes asumieron el fracaso, con prisa Fátima fue hacia el campamento y junto con Alí se encargó de curar las heridas de Muhammad (BP).

Fátima creció con el Islam, vivió con el Corán, respiró el aire del Mensaje de la Profecía, su vida no estaba desvinculada de la de su padre. Inclusive luego de su casamiento su casa era vecina a la suya. El Profeta (BP) frecuentaba su casa más que cualquier otro sitio. Cada mañana antes de dirigirse a la mezquita, visitaba a Fátima. Cuando emprendía un viaje, la última persona en despedir era Fátima. A su regreso, ella era a la primera que visitaba. Esto significaba que él no deseaba separarse de Fátima … y en sus últimas horas de vida Fátima estuvo llorando junto a su lecho. El Profeta la consoló anunciándole que sería la primera en seguir sus pasos.

LA MADRE DEFATIMA

Fátima vivió junto a su sacrificada madre sólo durante cinco años. Jadiyah fue la primera dama del Islam. El Profeta hablaba así de ella: “Jadiyah es una de las mejores mujeres de esta Ummah -Comunidad-“. Era tan amada por el Profeta que luego de su muerte solía recordarla.

Dijo ‘Aisha: “El Profeta recordaba tanto a Jadiyah, que un día le dije: “¡Oh, Enviado de Dios!: Jadiyah no era más que una anciana, Dios te ha agraciado con alguien mejor”. A lo que el Profeta me respondió: “Juro por Dios que El no me ha dado nada mejor. Creyó en mí cuando todos permanecían sumergidos en la incredulidad, me corroboró cuando otros me desmentían, puso a mi disposición sus bienes cuando otros me privaban de ellos,  y Dios, el Altísimo, me ha otorgado mi descendencia gracias a ella”.

EL AMOR DEL PROFETA (BP) HACIA FATIMA (P)

De entre las maravillas que exaltan de manera más relevante la vida de Fátima, se encuentra el extraordinario amor de su padre hacia ella. Sabiendo que el Profeta del Islam es la mejor criatura y el más próximo a Dios, y que sus dichos, su proceder y tradición son el criterio de la verdad y la justicia en todos los aspectos, se nos esclarece mucho más la elevada jerarquía de Fátima, sobre todo teniendo en cuenta que, según lo expresado por el Corán, el Profeta no decía palabra alguna en forma vana y caprichosa, sino que todo lo que expresaba se originaba de la inspiración divina.

MA: IANTIQU ‘ANIL hAUA IN hU:A ILLA: UAHIUN IU:HA:

« …NO HABLA POR CAPRICHO, SINO QUE ES INSPIRACIÓN QUE LE ES REVELADA »(53:3 y 4).

El Profeta tenía otras hijas y aunque con todas ellas, e inclusive con otros parientes era muy amable y cariñoso, su particular amor hacia Fátima era muy evidente. Es interesante saber que en numerosas oportunidades expresaba ante la gente su amor hacia ella y les recomendaba el buen trato para con ella. Esto por sí solo constituye un documento que verifica que la vida de Fátima y sus hijos están enlazados con el destino del Islam y deja en claro que la relación entre el Profeta y Fátima no fue sólo un vínculo de padre e hija sino que está estrechamente unido a los asuntos vitales de una sociedad, el futuro de una comunidad y órdenes divinas respecto a la comandancia de la Ummah (comunidad) Islámica . He aquí algunas expresiones y actitudes de amor y cariño del Profeta respecto a Fatima (P):

1- Siempre que se iba de viaje, la última persona de la que se despedía era Fatima, y cuando regresaba era la primera a la que iba a ver.

2- El Imam Baqir y el Imam Sadiq (con ambos sea la paz), dijeron que el Profeta (BP), siempre antes de dormir, iba a ver a Fatima, le daba un beso, la apoyaba en su regazo, y suplicaba por ella.

3- El Profeta (BP) dijo: «Fátima es parte de mí. Quienquiera que la alegre me alegra , y quienquiera que la enfade me enfada. Fátima es la persona más preciada para mí».

4- También dijo (BP): «Fátima es parte de mí. Es el corazón y el espíritu que están dentro  mío. Quien la molesta me molesta , y quien me molesta está molestando a Dios».

5- Dijo (BP): «Ciertamente que la primera persona en entrar al Paraíso será Fátima; su ejemplo en esta comunidad es como el ejemplo de María, hija de Imran, entre los hijos de Israel».

6- También expresó (BP): «…Mi hija Fatima es la Señora de las mujeres del universo, desde las primeras hasta las últimas. Ella es parte de mí; es la luz de mis ojos; es el fruto de mi ser, es el espíritu que hay en mí; es una hurí de la especie humana que ha surgido de mí. Cuando ella se constituye en oración en su lugar de rezo ante la presencia de su Señor, su luz brilla para los ángeles que están en el cielo,  así como las estrellas brillan para los moradores de la tierra; entonces Dios, Poderoso e Imponente, dice a Sus ángeles: “¡Angeles míos!: Vean a Mi sierva Fatima, la Señora de todas mis siervas que está en mi presencia,  cómo vibra por piedad y temor a Mí, cómo su corazón está colmado de adoración por Mí. Sed testigos que Yo pondré a sus seguidores a salvo del fuego infernal”».

UN CASAMIENTO CELESTIAL

En el segundo año de la hégira, el Profeta (BP) dio en matrimonio a Fátima a Amir Al-Mu’minin Ali (con ambos sea la paz). Ciertamente que esta unión era la única digna de ambos, ya que según lo expresado por el mismo Profeta y enfatizado por los inmaculados Imames: “Si Alí no hubiese existido, no habría nadie que se casara con Fátima, y  si no hubiera existido Fátima, no habría nadie que mereciera a Alí”.

Fátima había rechazado a muchos pretendientes de entre los más nobles y ricos de Quraish y de los árabes. El Profeta decía: «El casamiento de Fátima será concretado por orden divina». Poco a poco los compañeros del Profeta se dieron cuenta de que el casamiento de su hija no era un asunto fácil, y que cualquier persona, aunque tuviera mucho prestigio y  riquezas, no conseguiría su consentimiento. Quien desposara a Fátima debía ser por su veracidad, fe y virtudes espirituales y morales, alguien que se encontrara justo detrás del Profeta; y no había nadie más que Alí (P) que cumpliera con estos requisitos. Cuando finalmente se animó a pedir la mano de Fátima, el Profeta le dijo:

«Antes de que llegaras, un ángel me informó que Dios, Exaltado Sea, ha ordenado que casara a Fátima con Alí».

Cuando le preguntaron a Alí qué tenía para solventar la boda, él respondió que no tenía más que su armadura, su espada y su camello con el cual tansportaba agua para la gente. El Profeta le dijo que vendiera su armadura, y con ese dinero, que llegaba a quinientos dirham, fueron comprados los utensilios para la casa y un ajuar muy simple para Fátima (P). Se realizó una ceremonia donde dieron de comer a los invitados, y luego con alegría y con las súplicas del Profeta (B.P.), las mujeres rodearon al camello de Fátima acompañándola a la casa de Alí. Y así, tan sencillamente, terminó el casamiento de la más virtuosa de las mujeres del universo.

Cuando Alí fue a pedir la mano de Fátima, el Profeta le dijo: «Antes que tú, vinieron muchos pretendiendo a Fátima y con cada uno, siempre que le comentaba a ella al respecto, se daba vuelta y lo rechazaba, así que espera hasta que yo vuelva». Entonces el Profeta fue con Fátima y le informó que Alí la pretendía, y ella se mantuvo en silencio pero no le dio la espalda. El Mensajero de Dios (B.P.), entonces, se levantó diciendo: «ALLAHU AKBAR (Dios es el Más Grande), su silencio es su afirmación».

La dote de casamiento que Alí (P.) dio a Fátima (P.), fue una armadura que fue vendida, e incluso con parte de ese dinero se compraron cosas para la casa y el ajuar que se detalla a continuación: Un vestido comprado por 7 dirhames, un pañuelo al precio de 1 dirham, una cama árabe de madera, 2 colchones, cuatro almohadas, una cortina, un mortero de piedra, un recipiente para la leche, una bolsa de piel para guardar el agua, una alfombrilla, una bolsa de piel y dos o tres elementos más.

LOS CONSEJOS DEL PROFETA A FATIMA

En cierta ocasión, mi padre, el Profeta, llegó a mi casa justamente cuando me disponía a dormir. Entonces me dijo: “¡Fátima! No duermas jamás sin antes realizar las siguientes cuatro prácticas: “Completar la lectura del Sagrado Corán, convertir a los Profetas (P.) en tus intercesores, contentar a los creyentes y realizar Hayy (Peregrinación Mayor) y ‘Umrah (Peregrinación Menor).

Luego comenzó a orar. Esperé a que concluyera y le dije: “¡Oh, Enviado de Dios!, me has aconsejado cuatro prácticas imposibles de concretar”. Muhammad sonrió y me explicó: “Cuando recites tres veces la Sura Al-Ijlas, habrás completado la lectura del Sagrado Corán; cuando envíes tus saludos a mí y a los Profetas que me precedieron, ALLAHUMMA SALLI ‘ALA MUHAMMADIN UA ALIHIT TAIIBINAT TAHIRIN, ALLAHUMMA SALLI ‘ALAL ANBIA’I UAL MURSALIN-¡Oh Dios, bendice a Muhammad y a su Descendencia, Inmaculada, Purificada! ¡Oh Dios, bendice  a los Profetas y Enviados-, nos habrás convertido en tus intercesores en el Día del Juicio; cuando pidas el perdón por los creyentes, ALLAHUMMA IGFIR LIL MU’MININA UAL MU’MINAT UAL MUSLIMINA UAL MUSLIMAT AL ‘AHIA’I MINHUM UAL AMUAT -¡Oh Dios, perdona a los creyentes y a las creyentes, a los musulmanes y a las musulmanas, de entre los vivos y los muertos- habrás obtenido su contento y cuando digas: SUBHANALLAH UAL HAMDU LILLAH UA LA ILAHA ILLA ALLAH UA ALLAHU AKBAR,  -Glorificado sea Dios, Alabado sea Dios, No hay dios sino Dios, Dios es el más Grande- entonces habrás concretado el Hayy y el ‘Umrah”

EL TASBIH DE FATIMA

Cierta vez el Imam Alí (P.) preguntó a Ibn A’bad, un integrante de la tribu Bani Sa’d: “¿Quieres que te hable de mi vida junto a Fátima? Era la más amada por el Profeta. Cuando vivió en mi casa se esforzó mucho, tanto que un día le aconsejé: ¡Sería bueno que visitaras a tu padre, tal vez él pueda hacer algo por tí! Pronto Fátima visitó a  su padre. En esa oportunidad el Profeta (B.P.) se encontraba ocupado atendiendo los requerimientos de quienes se interesaban por el Islam. Por eso Fátima se sintió avergonzada y regresó a su casa. A la mañana siguiente el Profeta (BP) visitó a su hija y le preguntó: ¿Qué motivó tu visita el dia de ayer, hija mía? Fátima no respondió. Por segunda vez el Profeta repitió su pregunta. Fátima no se atrevió a responderla. Entonces hablé yo, diciendo: “¡Oh, Enviado de Dios! Fátima trabaja demasiado y yo le aconsejé que te visitara a fin de que tú le brindaras ayuda. Al oír mis palabras, Muhammad (B.P.) nos dijo: “¿Quieren que les enseñe algo que les aprovechará mucho más que la tarea de una sirvienta? Y nos enseñó el “Tasbih”, de Fátima Zahrá.

Esta práctica consiste en repetir treinta y cuatro veces “Allahu Akbar” -Dios es el más  Grande-, treinta y tres veces “Subhanallah” -Glorificado sea Dios-  y treinta y tres veces “Alhamdulillah” -Alabado sea Dios- .

Es muy preferible realizar el Tasbih luego de cada una de las oraciones diarias. Concretando esta práctica la recompensa de un ciclo de oración se multiplica por mil.

FATIMA (P.) EN EL CORAN

FATIMA Y LA SURA AL-KAUZAR

‘Ass Ibn Ua’il, uno de los jefes de los incrédulos, se encontró cierto día con el Santo Profeta (BP), cuando salía de “MASYIDUL HARAM.” (los jefes de Quraish acostumbraban a reunirse junto a la Ka’ba). Mantuvieron una conversación durante un rato. Cuando Ass Ibn Ua’il entró a la Mezquita, los jefes de Quraish, que habían observado la escena, le dijeron : “¿Con quién hablabas?”. Respondió: “Con ese hombre estéril”. Eligió este término porque Abdullah, el hijo del Profeta, había fallecido, y los árabes acostumbraban a denominar a aquéllos que no tenían hijos varones:”estériles”.

Ellos, según sus erróneas tradiciones, exaltaban la importancia de los hijos varones, y los consideraban sucesores de los proyectos de los padres.

Con la muerte del hijo del Profeta (B.P.), se contentaban pensando que con la muerte del Profeta, el Islam se extinguiría.

En esa ocasión fue revelada la sura “Kauzar” y milagrosamente responde a las falsas atribuciones de sus enemigos.

La sura, por un lado, albricia la continuidad del Islam, dando un fuerte golpe a las falsas expectativas de sus enemigos, y por otro lado consuela el corazón del Profeta que se encontraba acongojado debido a ello:

«EN EL NOMBRE DE DIOS, EL GRACIABILISIMO, EL MISERICORDIOSISIMO
POR CIERTO QUE TE AGRACIAMOS CON LA ABUNDANCIA, REZA , PUES, A TU SEÑOR Y SACRIFICA,
POR CIERTO QUE QUIEN TE ABORRECE ES EL ESTERIL»

(Sagrado Corán; Sura 109)

(A través de la revelación de esta sura Dios anunció al Profeta: “El (Ass Ibn Ua’il), tu enemigo con diez hijos, será privado de posteridad, será estéril”).

En cambio, tal como predice el Corán, la numerosa generación del Profeta, a través de Fátima, se encuentra dispersa a lo largo del universo, a pesar de que muchos de ellos fueron martirizados por sus enemigos, mientras que de la generación de los Bani Umaiiah no quedó rastro alguno.

El término “Kauzar” deriva de su raíz “Kazra” que significa: “beneficiencia” y “bendiciones abundantes”.Según muchos intérpretes, el Kauzar  se refiere a Fátima, a partir de quien derivaría su inmaculada generación; generación que lideró el Islam durante siglos. También es el nombre de uno de  los manantiales del Paraíso que el Profeta describió como  más blanco que la leche y más cristalino que el cristal, en cuyos extremos hay dos cúpulas de perlas y esmeraldas.

FATIMA Y EL VERSICULO DE TATHIR (PURIFICACION)

Según todos los intérpretes de la Escuela Shi’a y muchos exégetas de la Escuela Sunnah, el versículo 33 de la Sura 33 descendió por Alí, Fátima, Hasan y Husain (la paz de Dios sea con todos ellos). Nafi’ Ibn Abil Hamra’, que acompañó durante ocho meses al Profeta relata: “Lo observaba cada mañana al salir hacia la mezquita para realizar la oración del alba, detenerse frente a la casa de Fátima y decir: “As sala:mu ‘alaikum ia: ahlal baiti ua rahmatul Lahi ua baraka:tuhu. As sala:t, innama: iuri:dul Lahu li’iudhhiba ‘ankumur riysa ahlal bait ua  iutahhirakum tat:hi:ran”.

“La paz sea con vosotros, ¡Oh, Gente de la Casa Profética,  la misericordia de Dios y sus bendiciones los acompañen!. ¡A rezar!

CIERTAMENTE ALLAH SÓLO QUIERE ALEJAR DE VOSOTROS LA IMPUREZA ¡OH GENTE DE LA CASA! Y PURIFICAROS DE SOBREMANERA”.

EL ALTRUISMO DE AHLUL BAIT Y LA REVELACION DELA SURA “AL-INSAN”

(“Yo los amo, ámalos tú también”)

La ciudad de Medina se hallaba sumergida en un profundo silencio. Los medinenses, agotados tras un día de trabajo y esfuerzo, regresaron a sus casas a fin de descansar.

Las estrellas adornaban el cielo y la tierra era alumbrada por la luz suave y tenue de la luna, que, como una liviana gasa, se había extendido sobre las pequeñas casas de barro de la ciudad. El único ruido que avivaba la noche era el eco de los firmes pasos del Profeta (BP), acercándose lentamente a la casa de Alí (P.). Lo acompañaban dos fieles, quienes meditaban en la preocupación del Profeta, pues todos los musulmanes sabían cómo amaba él a Hasan y a Husain y de qué manera le afectaban sus tristezas y alegrías.

Todos sabían que el amor que sentía por ellos no era sólo un amor de abuelo por sus dulces y bellos nietos, sino un cariño divino, un amor profético. Todos eran conscientes de que, a imitación del Enviado de Dios, debían amar a Hasan y a Husain, puesto que él mismo había dicho: “¡Dios mío! Amo a Hasan y amo a Husain, ¡ama a quien los ame!”.

Al llegar todos a la puerta de la casa de Alí, la delicada y dulce voz del Profeta resonó: “¡Mi querido Alí! ¡Mi querida Fátima! La paz de Dios sea con vosotros. He venido a visitar a mis hijos con dos compañeros, ¿me permiten pasar?”. Pudieron oirse las voces felices de Fátima y Alí que respondían: “¡La paz y la misericordia de Dios sean con el Profeta, nuestra casa es tu casa, bienvenido seas, pasa!”

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